Cristalería
La iluminación tiene que hacer notar la transparencia y el brillo del cristal, junto a la forma y volumen de cada objeto particular.
La iluminación trasera es un buen procedimiento de representar la forma y la fragilidad de los objetos. Es necesario que se note volumen por medio de los reflejos controlados de las altas luces.
Generalmente, una luz suave y frontal aplanará los volúmenes y logrará una foto con tendencia a la bidimensionalidad. Una luz lateral tiende a resaltar la textura característica de un objeto, aunque las sombras proyectadas pueden crear zonas negras sin detalle alguno.
Iluminar en exceso tiene el efecto óptico de aligerar el peso de los objetos, pero también hace que los colores aparezcan menos saturados. Iluminar menos de lo necesario da a los objetos una apariencia más pesada pero también más robusta, y los colores son más intensos y oscuros. Al recurrir a luces secundarias, reflectores y difusores, se pueden lograr gran cantidad de efectos espectaculares.
Se consigue ganar volumen por medio de un destello frontal de un flash directo desde la cámara.